JOSÉ DANIEL RAMIREZ COMBARIZA

El reconocido periodista cultural José Daniel Ramírez Combariza (82), visitó en días pasados el Gimnasio Moderno, para compartir una agradable conversación con el equipo de La Cartelera, momento en el que recordó con alegría y nostalgia su paso por la cerca de pinos.

Combariza es músico del conservatorio de Boston y de la Universidad de Massachusetts. Eligió el  piano como su instrumento. Se especializó en composición y musicología. Más adelante fue cantante de ópera barroca, y se preparó en canto barroco en Inglaterra, Budapest e Italia. Vuelve a Colombia, experiencia luego de la cual, se dedicó a dar conferencias de tipo cultural y la realización de guiones para radio. En la actualidad se desempeña como Director de Contenidos de la Emisora de la Jorge Tadeo Lozano HJUT. En 2003 Ramírez Combariza fue galardonado con el Premio Simón Bolívar, por el programa “Vida Musical Europea”, dedicado a la cantante italiana Giulietta Simionato.

Esta es la entrevista:

La Cartelera (LC): ¿En qué año entró al Gimnasio Moderno?

(JDRC): Llegue al colegio en 1975, al 5° de Primaria de la señora Mariela.

(LC): Ya grande y… ¿Cómo lo recibieron sus compañeros?

(JDRC): Fue raro, hay que decirlo, no todo es color de rosa. Yo entre a un grupo que había creciendo junto. Yo entré ya grande, entonces al principio hubo cierta reserva, pero el tiempo hizo que las cosas se fueran arreglando, y mira, termine mi año en el colegio, no salí corriendo. Aquí terminé feliz el colegio.

(LC): Esos amigos que hizo en el colegio, ¿aún lo conserva?

(JDRC): Obviamente no todos, éramos 26 pero yo creo que unos 10, siguen firmes. Nos vemos en conciertos o conferencias, y nos vemos para comer de vez en cuando.

 (LC): Cuéntenos una pilatuna…

(JDRC): Mi tiempo en el colegio siempre fue bueno. Con algunos amigos teníamos un grupo de música y gracias al apoyo del  profesor Ernesto Báez, pasábamos los recreos del medio día, escuchando su colección de discos de acetato. Y creamos unas charlas sobre la historia de la música usando esos discos. Nos reuníamos los jueves con las Figueroa, en la clase de música y ahí seguimos haciendo conciertos y recitales de varias cosas.

Recuerdo la emoción que me producía ver el teatro lleno, siempre fue muy bonito. El piano del colegio es fabuloso. Yo tenía mucha ilusión que la gente viniera a nuestros conciertos era muy emocionante. Ese fue el inicio de lo que hago hoy en día. En particular hubo un concierto con cuatro flautas, de música del renacimiento dirigido por las hermanas Figueroa. Fue algo bellísimo.

(LC): Las Figueroa, fueron importantes en su paso por el Moderno… ¿se acuerda de algún otro profesor?

(JDRC): Si claro, la señora Mariela. La recuerdo físicamente, pero no tengo memoria de ella. Nelson y Myriam. Ella fue Directora de Grupo en Preparatorio. Y Nelson cerró el colegio, fue Director en Sexto de Bachillerato. Ellos han seguido en contacto conmigo, son personas muy humanas que siguen la filosofía del colegio y la divulgan, tiene como lema de vida, “Educar antes que instruir”. Todos mis maestros marcaron mi vida y lo siguen haciendo. Están siempre como parte de mi vida.

Obviamente Pompilio Iriarte, todo lo que era cultura, por supuesto el profesor Quiroga, siempre tan especial, ya no está con nosotros, y Triana profesor de Química, a quien después lo encontré como profesor de Zarzuela en la emisora HJUT.

(LC): Con sus profesores y amigos fueron a excursiones ¿se acuerda de alguna en especial?

(JDRC): No fui de excursión, ni de deportes, pero me acuerdo de una muy difícil con el profesor de Filosofía al Choco. Inició a Medellín en avión, luego en bus hasta a Quibdó y después el viaje nos llegó hasta el Cabo Tiburón, donde pasamos varios días. Ahí perdí el amor por el plátano maduro, al desayuno, el almuerzo y la comida. De ahí fuimos hasta Cartagena en barco. Hay que entender que yo nunca he sido deportista, pero en particular en esas aventuras sentí mucha solidaridad de mis compañeros de curso. Siempre había alguien atrás de mí, esperándome. Ahora aplico eso en mis viajes culturales.

(LC): ¿Cuáles son los lugares que más le gustan del Gimnasio Moderno?

(JDRC): El teatro Fernández Madrid, no veo la hora en que se abra otra vez como teatro. La salita de piano que esta debajo del kínder, que ahora es el Teatrino de don Os, allá había un piano viejito y las profesoras iban a tocar el piano y nosotros a escucharlas.

Recuerdo la hora de las palomas a las 10am y la Biblioteca de Bachillerato.

(LC): ¿Cuál era la materia que más se le dificultaba?

(JDRC): Química. Le tenía pánico a todo lo que hiciera ruido de explosión, a todo lo que echara humo, era terrible. Fue traumático. Y todavía le tengo miedo a los ruidos fuertes, por ejemplo, los juegos artificiales, prefiero verlos de lejos.

(LC): ¿El Moderno lo definió para ser quien es, hoy en día?

(JDRC): Lo digo sin dudarlo. Siento el cariño que se les da a las personas. Ver la gente mayor para mí es importantísimo. Pero si, la persona que soy, salió de acá. Me cultivaron la música de todas las formas y creo que esa fue una fortuna. Los profesores buscan a alguien con un talento especial y la manera de apoyarlo.

 (LC): ¿Ve el Espíritu Gimnasiano en los niños actuales?

(JDRC): Tengo sobrinos, son súper especiales, brillantes, queridísimos, simpáticos y eso sale de acá. Y he visto gente mayor, de los cursos anteriores, familias amorosas y muchachos interesados en la cultura.

(LC): Ese interés por la cultura… ¿hasta dónde llego en el colegio?

(JDRC): La locura. Con mis amigos nos inventamos una Asociación de Actividades Humanísticas. Estaba perfectamente consolidada, pero esto era para traerle música clásica a los compañeros y a los papás. Hacíamos un concierto mensual en el Teatro Fernández Madrid. Tenía 17 o 18 años de edad. Y cuando la boletería no se vendía, nuestros padres nos cubrían. Trajimos Zarzuela, conciertos de guitarra, conciertos de piano, etc. Genial.

Pero murió, a veces nos encontramos en festivales o conciertos, y nos da nostalgia nuestro grupo, la Asociación de Actividades Humanísticas, que obviamente no se oficializo.

 (LC): ¿Los ex alumnos del Gimnasio tienen una forma de ser?

(JDRC): Sí. Vuelvo al tema de “Educar primero que instruir”, no me preguntes por Química o Física, no recuerdo absolutamente nada. Pero si pregúntame por cómo comportarme afuera, cómo ser hacia los demás, cuanto gozo de poder ofrecer lo que conozco de música, que no será mucho pero si suficiente para poder dar algo, me parece que eso es muy importante.

Podría decirse que las posibilidades de reconocer un gimnasiano son altas, y he conocido personas que han estudiado aquí, mayores que yo, y la línea siempre es la misma, son padres de familia amorosas.

(LC): ¿Qué consejo le da a los gimnasianos de hoy en día?

(JDRC): Que conserven siempre en su memoria estos años tan preciosos que tienen. Yo pienso que la educación hoy, no ha cambiado mucho a lo que era en ese entonces, que no se olviden de sus amistades y las conserven porque van a ser para toda la vida, y que donde quiera que vayan representen el colegio muy alto, porque es el colegio que marco sus vidas. Y es una fortuna estar en este colegio.

Mantengan siempre la memoria y fortuna de donde pudieron estar, el Gimnasio Moderno.