FRANCISCO ESCOBAR ONOFRE

El equipo de la cartelera contó para esta edición con Francisco Escobar Onofre de la promoción 2011,  con estudios de Relaciones Internacionales en el Rosario y Gobierno y Asuntos Públicos en Los Andes. En la actualidad Francisco trabaja en el Ministerio de Vivienda, planea estudiar una maestría fuera del país y a largo plazo regresar a su país y vincularse al sector público.

Esta es la entrevista:

La cartelera (LC): ¿En qué año entró al Moderno?

Entre al Gimnasio Moderno en el 1998, a mitad de año porque cuando mis papás me presentaron tenía tres años entonces por directrices del colegio me tocó esperar a cumplir 4 para poder entrar.

(LC): ¿Qué está haciendo actualmente?

Trabajo en el Ministerio de Vivienda. Soy asesor del Director del Sistema Habitacional.

(LC): ¿Qué es lo que recuerda con más cariño del Colegio? 

Muchas cosas. Para mi estudiar en el Moderno fue definitivo en mi formación como ser humano. Quizá lo que más agradezco hoy en día es que el Gimnasio me dio la libertad para descubrir lo que me apasionaba y la flexibilidad para invertir mucho tiempo en ello. Y creo que es algo característico a mis compañeros. En el Moderno se entiende que cada cual debe encontrar su pasión y que una vez identificada, se debe apoyar a sus estudiantes a ser los mejores en eso que los llena.

(LC): ¿Cuál fue su profesora de Montessori?

Montessori I fue Ángela Borda. Una mujer muy amorosa, incluso cuando estábamos en once nos llamaba a todos por el nombre. En Montessori II fue Luisa Amaya -me parece que era su apellido-, había sido profesora del colegio muchos años pero acababa de volver a Colombia de Londres donde había vivido. Creo que luego de nuestro año se volvió a retirar. En Montessori III fue Carmencita Barreto, también guardo lo mejores recuerdos de ese año. Recuerdo con gran afecto cada una de las profesoras de Montessori y en general, también las demás profesoras de los demás años.

(LC): ¿Se enamoró de alguna profesora? ¿Cuál fue su primer amor?

Claro! Se llamaba Michaela Ayala, era una ecuatoriana –casada por desgracia-. El marido era diplomático y lo habían trasladado a Colombia, ella llegó a ser profesora de inglés. Divina ella.

 (LC): ¿Se acuerda Ud. de la primera palabra que escribió?

No, pero si recuerdo mucho las lecciones de escritura. Particularmente me acuerdo que Carmencita Barreto me dijo alguna vez que yo podía hacer mejor la letra y desde entonces me concentré mucho en tener una buena caligrafía. Todavía estoy atento a que lo que escribo se pueda entender bien.

(LC): ¿Para usted, ¿qué es el Espíritu Gimnasiano?

Es la forma como el Moderno se inculca a sus estudiantes la responsabilidad de hacer lo que consideramos correcto en cualquier circunstancia y a pesar de las presiones. Es una invitación constante a actuar de manera ecuánime pero con sinceridad y convicción. Ahora, también debe suponer una constante autocrítica, a evaluarse periódicamente y concluir que podría ser mejor, también es un compromiso a ser disciplinado para lograr objetivos.

Estos principios sin lugar a dudas son universales, pero en el Gimnasio los han bautizado para su propio modelo pedagógico y eso me parece muy importante; es el componente moral al que le atamos todos los que hemos pasado por allá.

(LC): ¿Qué profesor marcó su vida? ¿Por qué?

Hubo muchos! Recuerdo mucho a mis directoras de grupo de la segunda sección –entonces era tercero, cuarto y quinto de primaria-, creo que todas ellas me ayudaron a confiar en mis capacidades y compartir mis pensamientos sin temor. En bachillerato recuerdo a Lleras, a Julián Saad -fue 5 años mi profesor de cine-, a Juan Sebastián Hoyos a quien le guardo un gran cariño y Patricia de Bedout. Ella me metió en el tema de los Modelos de Naciones Unidas que me gustaron tanto. No estuvo mucho en el colegio pero siempre mantuvimos contacto, también la recuerdo con mucho aprecio. Todos ellos me marcaron mucho por sus lecciones, las académicas claro, pero sobre todo las humanas. Aprendí de sus conocimientos pero creo que los recuerdo más por las cosas que aprendí de su humanidad, de la forma como se comportan, como se aproximaban a sus pasiones.

(LC): ¿Cuál fue la excursión que recuerda con más emoción? ¿Por qué?

Recuerdo mucho la excursión a La Guajira en octavo. Al final de la semana estaba pasando una tormenta tropical cerca de la costa caribe de Colombia precisamente en la península. Nosotros dormíamos en las rancherías, en hamacas. Una noche el viento fue tan fuerte que todos nos levantamos casi volando de la hamaca. Salimos corriendo a una casita que había y dormimos como 25 en un cuarto de no más de 10 metros cuadrados. Es una anécdota muy divertida para los que nos tocó ensanducharnos ahí.

(LC): Alguna anécdota que quiera compartir.

Cuando estábamos muy pequeños en Montessori II creó, a unos amigos y a mí nos gustaban mucho los carros. Nos la pasábamos en el parqueadero viendo los modelos, las marcas, colores, bueno todo. Un día, no sé por qué, nos dio por entrar a la sala de profesores y buscar en la cartera de nuestra profesora las llaves de su carro. Se las llevamos para que nos lo mostrará y a ella, evidentemente, no le gustó ni cinco nuestra ligereza. Se puso furiosa. Hoy en día nos da risa de que fuéramos tan atrevidos.

(LC): ¿Cómo identifica a un Gimnasiano? Dentro y fuera de Colombia.

Creo que todos de una forma u otra somos personas extrovertidas –simpáticos si se quiere-, seguros de nuestras convicciones, apasionados por el rollo en el que andamos y muy conscientes de los buenos modales. Tratamos de hacer muy bien lo que nos gusta y eso se les nota a las personas. A pesar de ser una comunidad muy heterogénea, creo que esas cosas nos son transversales a todos.

(LC): ¿Cree que su paso por el Moderno definió su vida? ¿Por qué?

Sí, definitivamente. Mi aproximación a la vida, mi consciencia del estado de las cosas, la forma de relacionarme con las personas, en fin, todo lo que “la casa” le forma a uno. Ese estribillo de que “el colegio es el segundo hogar” es una realidad, así como la casa lo marca a uno en manera que incluso desconocemos, creo que el paso por el colegio también lo forma a uno en detalles de los que no somos conscientes. Pero de lo que sí tengo presente puedo decir que en gran medida forjó el ser humano que soy hoy. No podría dar una sola por qué, hay muchos, tantos que se le pierden a uno los más evidentes.

(LC): ¿Cuál cree que debe ser la función más importante de la Asociación de Exalumnos?

Creo que la función más importante de la asociación es seguir dando oportunidades ahora en nuestro estatus de ex alumnos. Por ejemplo, que los más jóvenes podamos conocer y relacionarnos con otros mayores a quienes admiramos o que nos podrían dar unos buenos consejos para nuestro desarrollo profesional. Oportunidades para que como comunidad nos sigamos apoyando fuera de los pinos, como usualmente ocurre.

(LC): ¿Qué servicios o actividades le gustaría que Asociación ofreciera a sus afiliados?

Pequeños “foros” de temáticas particulares con ex alumnos que son referentes en sus campos. Por ejemplo, qué bueno sería para los biólogos poderse reunir con un ex alumno como Felipe Guhl para conversar sobre Biología. También sería muy bueno tener una bolsa de empleos, a los más jóvenes nos serviría mucho.

(LC): ¿Qué consejo le daría a los gimnasianos de hoy en día?

Que disfruten mucho el colegio, sobre todo a los amigos que serán para toda la vida. Que se metan en todas las extracurriculares que puedan, que exploren todas las posibilidades que están a sus manos y aprovechen que su colegio les patrocinará lo que les guste. Que cuando salgan sigan con el mismo entusiasmo y con mayor disciplina. Algo muy característico del Moderno es la vocación por salir a retribuir y a construir. Construir una mejor familia, unos mejores amigos, una mejor sociedad y un mejor país.